Serpenteando entre montañas, a un lado el farallón imponente y al otro el abismo insondable, el viaducto La Farola enlaza las costas norte y sur guantanameras después de atravesar una abrupta cordillera de montañas que le confiere al trayecto un atractivo singular. La obra vial constituye una de las más complejas e importantes ejecuciones de la ingeniería civil cubana.
Desde el punto de vista paisajístico sobresale el impresionante cuadro donde la carretera se dibuja sobre precipicios y se retuerce una y otra vez en ascendentes o descendentes curvas cerradas que permiten apreciar en toda su majestuosidad el camino recorrido o por recorrer. La Farola significa también el tránsito de una región geográfica a otra con características climatológicas e hidrográficas muy diferentes: del sur seco donde son escasas las precipitaciones y es típica una vegetación semidesértica, al norte de abundantes lluvias y corrientes fluviales con una vegetación exuberante.
La Farola, vial que da acceso a la Ciudad Primada desde la cabecera provincial de Guantánamo, obra construida en los primeros años de la década del 60 después de varias promesas y fraudes de los gobiernos prerrevolucionarios de turno, es bautizada por la picaresca popular como una de las mentiras de Baracoa porque es una farola que no alumbra y constituye además uno de los accidentes geográficos más descollantes de la región.
| < Prev | Próximo > |
|---|






