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Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (XI)

17/03/2012 19:16 Lic. Darsai Cardero Leyva webbaracoa@cmdx.icrt.cu 1168
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Miedo a aceptar, es discriminar!!!

Sobre el siempre polémico y controversial tema de la homosexualidad investiga el Licenciado Darsai Cardero Leyva, profesor de la Especialidad Psicología Social en la Filial de Ciencias Médicas de Baracoa. Su objetivo es recopilar y analizar el mayor número de teorías que se han elaborado hasta el momento y conocer los mitos que traen arraigados las conductas de estas personas, abordándolo desde una perspectiva flexible, abierta y estrechamente vinculada con la función del psicólogo clínico.

 

Conclusiones

La homosexualidad no se da en el vacío, sino en un determinado contexto sociocultural -el que sea- siempre en transición, del que en buena parte depende la imagen que de ella se tiene. Y esta imagen tiene una gran importancia, por cuanto contribuye a modelar y/o configurar lo que de la homosexualidad se piensa, suscitando un nuevo modelo, útil o no para la imitación y/o generalización, en función de los rasgos más o menos valiosos con los que se le adorne.

En este punto puede afirmarse que se ha operado un gran cambio en el actual contexto sociocultural. Si tiempo atrás, la homosexualidad estaba penalizada, en la década de los sesenta se despenalizó, lo que sin duda alguna constituyó un auténtico progreso, por cuanto con ello se ponía fin a la injusta marginación sufrida por los que se alineaban en esa situación.

Desde entonces a esta parte la tolerancia social respecto de la homosexualidad no ha hecho sino crecer. Llegamos así a finales de los ochenta, en que asistimos, paradójicamente, a un intento de equiparación, igualación y posterior confusión entre homosexuales y heterosexuales.

No puede afirmarse que esta etapa haya contribuido a ayudar a esclarecer qué sea la homosexualidad. Más bien sus efectos han sido los contrarios. Incluso puede sostenerse que el actual incremento -real y empíricamente comprobable-, de la homosexualidad en los países de la cultura occidental pudiera ser atribuido, en algún modo, a la nueva imagen social que acerca de ella se ha propalado.

Es posible que en el futuro -de seguir por esta vía-, se dispare la incidencia de la homosexualidad, tanto de la masculina como de la femenina. Y ello porque el modelo con que hoy se ha dado en presentarla suscita una mayor facilidad para la imitación, generalización, diseminación y "naturalización forzada" de estos comportamientos.

Si a esto se añade la presión ejercida por ciertos movimientos homosexuales -apologistas del llamado, por ejemplo, "orgullo gay"-, es lógico que un nuevo icono homosexual se "construya" y asome a nuestra cultura. Incluso es posible que por menor que sea esa equiparación igualitaria entre las conductas homo y heterosexual, se suscite en algunos -especialmente en aquellos que tienen ciertas dudas, por las razones que fuere, acerca de su género y de su identidad sexual- una cierta persuasión imitadora y normalizante acerca de este tipo de comportamiento y de sus posteriores consecuencias.

Un paso más y, aprovechando esta confusión conceptual, tal vez se de un nuevo y desgraciado salto -cuyas repercusiones son hoy muy difíciles de predecir y valorar, en lo que atañe al pronóstico social- al pasar de la injusta equiparación entre la heterosexualidad y la homosexualidad, a la imposición de la segunda, por vía de su magnificación valorativa y social.
Lo peor del caso es que este "iter", este itinerario a favor de la homosexualidad se ha producido desde confusas actitudes relativas a lo que es y significa el antidogmatismo y/o la tolerancia.

Pero de darse este fenómeno, habría que concluir que se ha incurrido en el más flagrante antidogmatismo (el sincero respeto a los homosexuales), al mismo tiempo dogmático (una fuerte imposición social de la homosexualidad, sin respeto alguno por la heterosexualidad).

Los homosexuales muestran múltiples diferencias en lo que respecta a su manera de juzgar el peculiar carácter de su orientación sexual. Para unos, la homosexualidad es algo tan natural como para el hombre normal la orientación heterosexual de su libido, y defienden calurosamente su licitud. Otros, por el contrario, la consideran como una compulsión morbosa.

Los homosexuales confrontan diferentes problemas. El principal es que la sociedad los tacha como anormales. De ahí que tengan dificultades en admitir su condición, y aún después de aceptada por ellos mismos, a menudo sufren depresión, pena y miedo a la opinión de los demás, en particular a la familia, provocándoles fuertes sentimientos de culpabilidad. Por lo general deben ocultar su condición para encontrar trabajo y las relaciones entre homosexuales son muy inestables, teniendo que enfrentarse, a medida que pasan los años, con la sociedad.

La mayoría de las lecturas en el área del origen de la orientación sexual concluyen que la mayor parte de la evidencia señala que la orientación sexual de una persona está formada por múltiples posibilidades de causas. Los datos apoyan a un origen biológico que interactúa de muchas maneras con los factores psicológicos y culturales de cada persona y que ningún modelo, por sí mismo, puede explicar la totalidad de los datos observados. En general, los datos dan muy poco apoyo a las teorías basadas en el aprendizaje social y mejor apoyo a las teorías basadas en aspectos biológicos y genéticos.

Recomendaciones

Esta es una temática muy polémica. Además está matizada por muchas trabas que obstaculizan el adecuado desarrollo de las personas con estas características, por consiguiente tiene su repercusión a nivel social, reflejado en la familia como núcleo básico de la sociedad.

Proteger de la violencia y la discriminación a una minoría es muy importante. Es por eso que nuestras recomendaciones no solo están dirigidas a estas personas sino que envuelve a toda la sociedad como parte indisoluble de la realidad objetiva, sin reparar en cualquiera que sea nuestra inclinación sexual. Es necesario que cambiemos la óptica con que se aborda este tema, es necesario que reflexionemos y seamos flexibles a la hora de interactuar con estas personas. Pongamos en práctica un viejo proverbio: ¨ el derecho al respeto ajeno, es la paz¨.  Permitamos que estas personas sean felices y autorrealizadas. Permitamos que sean parte indiscriminada de nuestra sociedad, con nuestros mismos derechos y oportunidades; de esta forma tal vez lo que tanto critican de sus conductas se vaya modificando y se conviertan en hechos completamente normales, pues estos se irían estructurando y adecuando satisfactoriamente en su medio, aportando un matiz diferente, enriquecedor.

No es menos cierto que todo aquello que se prohíbe y es mal mirado es lo que más despierta la curiosidad del hombre. ¡Pues comencemos ya! ¡Fuera prejuicios, fuera represiones! Así tal vez vivamos en un mundo mejor. Esto podría ser una utopía para muchos, pero sueños más inalcanzables se han hecho realidad.

BIBLIOGRAFÍA

Datos del autor

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (I)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (II)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (III)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (IV)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (V)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (VI)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (VII)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (VIII)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (IX)

Mitos y realidades de la homosexualidad en el siglo XXI (X)

  • Guama

    Pongamos en práctica un viejo proverbio: ¨ el derecho al respeto ajeno, es la paz¨. Permitamos que estas personas sean felices y autorrealizadas. Asi es pero cuando van a aprobar la Poligamia en Cuba?

    2018-05-31 19:54:58
    Responder
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