Siempre Fidel

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Viviendo al borde (+ Fotos + Podcast)

02/07/2019 00:00 Arelis Alba y Richard López Fotos: Miguel Ángel Sánchez 600
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Neldis Mendoza Lores vive desde hace 31 años en La Playita, un barrio a orillas de la bahía de Baracoa (montaje fotográfico) Foto: Miguel Ángel Sánchez Pineda
Neldis Mendoza Lores vive desde hace 31 años en La Playita, un barrio a orillas de la bahía de Baracoa (montaje fotográfico) Foto: Miguel Ángel Sánchez Pineda

Patricio Lumumba número 6. Quien no hay ido antes a esta dirección, difícilmente podrá encontrarla sin ayuda. La calle, que ya no tiene identificación –si acaso alguna vez la tuvo-, es un camino de arena que solo separan del mar unos escasos metros salpicados de arbustos, almendros y cocoteros. Las casas se amontonan maltrechas en un alarde de contorsionismo y lucen tal cual son, sobrevivientes de tempestades.

La calle Patricio Lumumba es un camino de arena que solo separan del mar unos escasos metros salpicados de arbustos, almendros y cocoteros.Neldis Mendoza Lores vive desde hace 31 años en La Playita, como se conoce a este barrio a orillas de la bahía de Baracoa. Ya para entonces hacía rato que se hablaba de frenar el crecimiento urbanístico en esta zona y reubicar las viviendas existentes. El mar, demasiado cercano y a ratos iracundo, se hacía acompañar de una creciente insalubridad para hacer la vida aquí cuando menos difícil.

Una de las historias del barrio

  • Escuche testimonio de Neldis Mendoza 

"Cuando vine para acá en el año 88 ya habían ciento y pico de casa. Esta estaba hecha, vivía una hermana mía que está en La Habana hace trenta y pico de años. Ella vivió aquí uno cuantos años, se la compró a un señor que murió hace mil años ya. Yo la recontruí en el 91 y no querían dejármela hacer porque decía el Presidente (de la Asamblea Municipal del Poder Popular) que aquí había que sacar a toda la gente.

Sucedió que en el 91 pasó un temporal ciclónico, no fue un ciclón, pero si afectó. Mi casa estaba mala, la debarató. Vino una gente de Guantánamo que querían albergarno pa Maguana. Figúrate tú, trabajando en un barco y evacuado en Maguana, ¿qué iba a hacer yo? Entonce dije que no, que iba a hacer mi casa aquí.

Eso fue teniendo do niño chiquito. Ese que tú ve ahí con do sija –apunta con un gesto al hijo-, tenía tre o cuatro año. Me dijeron: ve a ver tu cosa, que tú tiene niño chiquito. Le dije: ¡sí, por eso mimo!, si me voy pa allá, ¿a quién le dejo la responsabilidá esa? Yo no me voy de aquí.

Entonce le orientó a Figuera, que etaba aquí de vicepresidente (del Gobierno Municipal) que me ayudara. El hombre vino y me dio un techito, yo mejoré la casita, una gente me ayudó con el cemento, y así resolví y tamos viviendo aquí dede entonce".

No fue como en otro tiempo

Para alguien de afuera, La Playita es un espectáculo impresionante. Es casi como vivir dentro del mar, con todo lo bello y aterrador que puede ser al mismo tiempo. Pero sus moradores se acostumbraron durante décadas al peligro hasta verlo pasar inadvertido.

"Aquí cuando Matthew se quedaron do o tre gente que fueron los Savóse de ahí al lado, Paíto y Wilfredo. Ello pensaban que era como en otro tiempo que ha pasao un ciclón y nada. Y gracia que el río no creció, pero el mar… Eto era que lo rollo salían y chocaban allá en la calle (Primero de Abril, un centenar de metros mar afuera).

Como a la una de la noche taba el agua que ya no aguantaba . Cuando llegó lo que se llama el ojo del ciclón, que hubo una calma, tuvieron que irse. Si no se tiran por aquí, para pasar pa aquel lado, se ahogan. Se fueron a nado con una poliepuma que tenían y salieron allá a la pesca. Eso e un riego que no e fácil soportarlo".

Aquí no quedó nada

  • Neldis habla sobre los avatares de Matthew 

En cualquier lugar de Baracoa, quizás más aquí que en cualquier otro,  el huracán de octubre del 2016 marca un parteaguas. 

"Ahora vino Matthew y si dejó eto… en blanco. Había una mata de coco que taba ahí abajo metida, bajo la repisa del televisor. Yo me pasé 23 días sacando arena de la casa.

Aquí quedaron los horcone nada . Todo el techo se cayó. No sé qué se hizo. Toda esta madera fue recuperada por ahí. No quedó un techo en La Playita. No quedó nada, nada, nada. Detrucción total".

Cuando el río (a la izquierda) y el mar unen sus corrientes desbordadas, los habitantes del barrio La Playita tienen que abandonar sus hogares para protegerse de su fuerza destructora. El río también hace lo suyo

El fuerte evento meteorológico sacudió la naturaleza de tal modo que de cierta forma acomodó las cosas de un modo diferente. Desde entonces el mar ha cedido protagonismo al río, más silencioso y sutil, pero igualmente destructivo.

"Ahora el río se mete también, lo do: el río y el mar. ¿Qué pasa con eto? Ante había un pedazo de arena ahí duro, y nosotros etabamos protegido con eso, pero ya no está y el río se metió en la equina de la casa.Neldis Mendoza señala, a lo lejos, por donde desembocaba el río que, por la acción transformadora conjunta del hombre y la naturaleza, ahorra corre a escasos metros de su vivienda.

Esa mata de uva que tú ve ahí –me dice Neldis indicando un arbusto acomodado en medio de una corriente al parecer apacible-, esa nació y se crió ahí, despué fue que el río se metió pa . Mire la mata de almendra –señala a lo lejos- mucho más para allá, por donde está el señor tarrayando, e que salía el río.

Pero a medida que pasó el tiempo, será por los problema de la naturaleza, de ahí ha empezado que cada ve que crece se mete para acá y para acá y para acá. Ya yo epero que en la otra creciente llegue aquí. Yo no sé qué pasará cuando vengan las aguas de este tiempo".

Casi dentro del agua

Las bases de dos extintas viviendas atestiguan lo dicho. El verano pasado aún se mantenían milagrosamente en pie, aunque el arroyo corría, literalmente, bajo ellas. En esta visita nos informan que sus antiguos moradores ya tienen casa nueva en Mabujabo (Lea Como en el paraíso + podcasts + fotos).

Por debajo de estas casas pasaba, literalmente, el río. Esta es una imagen de 2018. Sus moradores fueron reubicados en nuevas viviendas.Al menos ellos ya están seguros. Pero la familia de Neldis no ha corrido igual suerte.

"Esta casa ta casi en el agua. Ahora tamo como a 20 metro (del mar), pero ahorita cuando la marea llena llega hata ahí –señala con su índice muy cerca-. Y en cuanto al río, ya está en la esquina. Se ve que hay como do metro porque yo he empezado a echar ecombro y ecombro, pa que la gente de atrá puedan pasar, porque si no,  tuviera yo que romper la casa para que pasaran por aquí. Ya mi casa no aguata ".

El frente, el patio, los alrededores… todas las casas de Patricio Lumumba parecen, más que asentadas, acomodadas sobre un banco de arena. Mi interlocutor me explica:

"El río entra y el entrante va sacando arena, sacando arena… Ese piso que tú ves aquí (se refiere al del portal de su vivienda, que ahora está al nivel de “la calle”) tenía medio metro de altura pa arriba, que nosotros nos sentábamos los medio día a descansar ahí, normalmente, en una silla.

Y eso que la gente saca arena de aquí… incomparablemente. Se la llevan para construir. Yo no sé si está autorizado o no, pero despué de Matthew han dejado que la gente saquen arena porque e mucha. Todo lo día casi, a cualquier horario".

Hasta Patricio Lumumba número 6 llegó RadioBaracoa para conversar con Neldis Mendoza

La anhelada mudanza

Cuando le pregunto a Neldis si no teme vivir en un lugar como este noto resignación en su voz.

"¡El mar se pone!... La verdá e que nosotros etamo epenso a que venga un tiempo y no desapareca de aquí. Pero aquí se va sacando al que le tumbe la casa. Los otro seguimo con la teja negra de cuando pasó el ciclón. Eso e para un año cuando más, y ¿cuánto llevamo?: ya casi tré. Del ciclón pa ca han sacado a do familia nada . Lo demá tiene que eperar ahí hasta que le toque el tiempo tumbar la casa".

¿Y usted no ha ido a la oficina de trámites de la vivienda?, le pregunto.

"¿Para qué? Que hay que esperar, eso han dicho, y yo, con la edá que tengo, no me guta molestarme, de ir allí a recibir una repueta como esa, que no se sabe cuándo, e mejor no ir pa no moletarme.

No sé hata cuando vamo a etar aquí, pero ya yo no cojo lucha con eso.

Depué del ciclón llenaron papeles y eso. Vino el General Plana, el Jefe de Planificación Física nacional (general de división Samuel Rodiles Planas) y le planteamo la situación. Hay incluso alguna vivienda que no tienen papele (propiedad), que son como sei o siete, y él dijo que sí tenían derecho a casa, porque si en todo ete tiempo no no han sacado de aquí, y la familia han crecido, e una cosa hipotética que hay que sacarla.

Porque mira… el hijo mío, era chiquitico así, en precolar. Ya creció, tiene una mujer, tiene do sijo, yo no puedo tenerlo conmigo en mi cuarto. Y así hay tre o cuatro caso más".

Le hablo sobre los planes de reubicar este asentamiento y se encoje de hombros.

"Dicen eso, pero… hoy no, mañana que pasado…

Aquí depué que yo toy viviendo hicieron el barrio del Van Van, decían que pa La Playita, sacaron do o tre, y lo demá nada. Hicieron el barrio de La Aceitera, hicieron el barrio de Joa, y sacan do o tre gente y lo demá tamo aquí. Eperando suerte".

Dice el refranero popular que la suerte es el pretexto de los fracasados, por eso me pregunto si no habrá que ayudarla un poco. Indago por la disposición de los vecinos para formar parte de la solución del problema, integrando quizás brigadas para construir sus viviendas.

"Claro que yo lo haría. Lo que no tenemo lo recurso. Yo tenía un ahorrito en la casa, como siempre uno tiene, y cuando el ciclón desapareció ¿Cómo yo lo voy a hacer? No e fácil meterse a una contrución sin dinero y sin nada".

Cuando la contingencia acecha

  • Neldis alerta ante el peligro 

Mientras espera suerte y tiempos mejores, la familia de Neldis no deja de otear el otro tiempo.

"Del año atrás pa cá no se ha metido el río, por suerte. Pero ahora con estas calore que están haciendo e una situación terrible porque no sé si tú sabe, pero el tiempo malo sale con la calor".

Precisamente ese era el interés primario de esta entrevista. La Playita no es un lugar seguro. ¿Dónde se protegen sus habitantes cuando la naturaleza amenaza –y a veces consigue- poner todo patas arriba?

"Ya no hay seguridá ni pa dormir tranquilo aquí. Vivo con mi eposa. Tenemo do sijo, uno trabaja en La Habana y el otro vive aquí, con su mujer y do niña chiquitica, una de 8 año y una de 9 mese.

Cuando hay mal tiempo no vamo para una escuela que etá por allá atrás, que no é muy seguro, pero bueno, é mejor que aquí. Cargamo con lo equipo que podamo salvar. Ahora tenemo poco equipo, tenemo el televisor roto dede el ciclón, no tenemo economía para comprarno otro; el frío lo reparamo má o meno, tiene su problemita, pero está andando ahí.

Lo que sí tamo claro e que aquí viene un tiempo y todo el mundo peligramo".

Neldis no pierde la esperanza de vvir sus últimos años en una morada segura y confortable

Epílogo en tiempo de espera

A sus 69 años, Neldis es escéptico, pero no pierde la esperanza. “Eperamo un día que venga alguien y se conduela, tenga conciencia y vea la realidá de ete barrio”. También nosotros.

Recientemente la Dirección Municipal de Planificación Física en Baracoa anunció, como una de las acciones priorizadas de la Tarea Vida, la reubicación de varios asentamientos ubicados en zonas costeras e inundables. El reparto Patricio Lumumba es uno de los que presenta una situación más crítica.

El Plan General de Ordenamiento Urbano, aprobado por el Consejo de Ministros en 2018, prevé el crecimiento de la Ciudad Primada hacia la zona del Paraíso, donde ya comenzaron los estudios para el emplazamiento de edificios multifamiliares. Hacia algunos de ellos se prevé se muden los vecinos de La Playita. Desde allí verán en el futuro como el mar se traga definitivamente el pedazo de suelo donde crecieron sus sueños y sus miedos.

Para entonces, pensamos todos, ya estarán lejos del peligro.

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