Siempre el tiempo de la radio

24/02/2019 18:21 Arelis Alba arelisac@enet.cu 371
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Mauricio Oliveros Rafo (a la izquierda), Eugenio Romero Legrá (al centro) y José Matos García se desempeñaron como directores de la emisora de Baracoa Foto: Miguel Ángel Sánchez
Mauricio Oliveros Rafo (a la izquierda), Eugenio Romero Legrá (al centro) y José Matos García se desempeñaron como directores de la emisora de Baracoa Foto: Miguel Ángel Sánchez

Tres historias entretejidas cuentan más de cuarenta años de historia de la radio en Baracoa.

Mauricio Oliveros RafoÉpoca de cambio

Mauricio Oliveros Rafo llegó en 1959. Primero fue recepcionista, después operador del equipo transmisor, operador de audio, director, jefe de programación, jefe de informativo.

Pero comencemos por el principio: "como recepcionista realizaba no solo esa actividad, también tenía que cobrar los recibos de la radio. En ese tiempo la emisora era particular y los ingresos dependían de la promoción a la gestión de comercios y otras entidades privadas, con lo que se pagaba el salario a los trabajadores y se cubrían las actividades financieras del medio.

Recuerdo que éramos unos diez u once trabajadores, no más. Transmitíamos hasta las 12 de la noche. Hubo un período anterior, cuando la situación del país era más crítica con el gobierno de Batista en el poder, que Radio Baracoa transmitía solo hasta las 9 o las 10 de la noche, pero después de triunfar la Revolución se extiende el horario hasta medianoche, comenzando a las seis de la mañana.

Ya en 1960 la emisora la compra el INRA*. Y a partir de ahí aumenta el número de locutores, se contratan cuatro operadores del equipo transmisor, se incorpora una fonotecaria y personal para atender los recursos humanos… en fin, crece la cantidad de trabajadores. También cambia su nombre **.

* Instituto Nacional de Reforma Agraria  

** De 1960 a 1962 la emisora de Baracoa se llamó La Voz del INRA

Estuve en la emisora hasta el año 65, cuando paso a desempeñar otras funciones hasta el 82, en que regreso a la radio" (Pero aún no es momento para esa parte de la historia) ***.

***Nota de la autora

Eugenio Romero LegráUna etapa floreciente

Eugenio Romero Legrá recuerda fechas con impresionante precisión. “Comencé en el año 74 en la radio, como director. El culpable fue el locutor Eduardo Pérez. Venía de dirigir el periódico El Yunque y era corresponsal de otros medios de prensa. Yo primero planteé mi inconformidad porque creía que en la emisora había compañeros que podían dirigirla, pero Eduardo no aceptó la propuesta porque le gustaba mucho la locución y entonces me tocó asumir a mí hasta el año 86".

Un cambio total

Cuando Mauricio regresa a la emisora en 1982 "encontré un cambio total. La tecnología, mejores locales… Antes el locutor tenía que hacer la dualidad de trabajo locutor-operador, anunciar música y ponerla él mismo de un tocadiscos. Ahora los estudios eran independientes, la técnica había cambiado a grabadoras profesionales de cinta, había consolas, estudio de grabación, el Informativo tenía un departamento aparte”.

José Matos GarcíaRadio en Período Especial

José Matos García llega a la Voz del Toa **** en la etapa más dura que recuerda la radio: "En enero de 1991, pleno período especial, y estuve trabajando aquí hasta julio del 2002.

**** A partir de 1963 la emisora de radio de Baracoa comenzó a llamarse La Voz del Toa

Cuando comencé se trabajaban 12 horas diarias, de seis de la mañana a seis de la tarde, y después se logró ampliar hasta las 10 de la noche.

Hubo momentos en los cuales la situación fue muy difícil, una crisis muy seria de papel, de medios de trabajo como grabadoras, en todo lo que era la tecnología. Todos los archivos hubo que cogerlos para escribir al dorso, era la única forma que había para garantizar la producción de los espacios informativos. Te puedo decir como un dato curioso que yo llegué a decirle a los compañeros que de seguir la situación que teníamos íbamos a tener que aplicar lo que estaba establecido para período de guerra: escribir en hojas de árboles como el cupey.

La radio se hacía por el espíritu que había en el colectivo de trabajo. Hubo momentos en yo le dije a los periodistas que había que aplicar la fórmula guerrillera para buscar la información en la montaña, echarse al hombro una mochila con una hamaca e irse para el monte, porque no había transporte ni había nada”.

En el aire

La historia de la radio, más que sus realizadores, la puede contar su programación.

"A inicios de la década del 60 -recuerda Mauricio- la programación se concebía partiendo de las características que tenía la radio privada. Antes del 59 los mensajes de facilitación social que pasaban los campesinos se les cobraba a 50 centavos el servicio. Cuando la emisora pasa al INRA la programación dirigida al campesino incluía esos mensajes que ya no se cobraban.

Se comienza a concebir entonces una programación dirigida a diferentes sectores: mujeres, jóvenes, campesinos, niños y se amplían los temas: medio ambiente, jurídico, salud. Era una parrilla adaptada al entorno para responder a los intereses de la población".  

A mediados de los años 70 del siglo XX ya había alcanzado su consolidación el proceso revolucionario cubano, lo que tuvo en la radio su reflejo, dice Eugenio.

"Fue una etapa muy floreciente para el trabajo político, ideológico, movilizativo, de recreación y de impulso a la cultura regional… ¡esa fuerza la tenía la emisora!

Queríamos que la emisora estuviera más ligada a la población, por eso desarrollamos un fuerte movimiento entre los jóvenes y los niños en los centros educacionales, donde teníamos equipos de radiodifusión. Nosotros logramos que los programas estudiantiles fueran dirigidos por los propios estudiantes, que hicieran la realización y redactaran las informaciones ellos mismos.

También tuvimos un movimiento sumamente fuerte de corresponsales voluntarios: de la Federación de Mujeres Cubanas, de las bases campesinas, la CTC, los CDR, la Juventud, el INDER… que permitió que la emisora se hiciera sentir más entre la gente y que la gente sintiera más suya la emisora.

Y es que la radio estaba lo mismo donde había una boda, que donde estaba la gente vacacionando, en una playa o en los ríos. Dondequiera estaban los locutores o los periodistas haciendo reportajes".

Ya a partir de 1980 "la programación tenía otro diseño, concebido con intereses bien definidos", asegura Mauricio. Aunque el Departamento Informativo era el más grande, y el que manejaba el mayor volumen de información, ya existía un Departamento de Programación Variada que "tenía su actividad específica y ahí estaban los escritores. Tres o cuatro escritores que eran los que garantizaban los libretos de todos los programas.

Llegamos a transmitir novelas, cuentos… y los actores éramos nosotros mismos. A las 12 de la noche terminaba la transmisión y después de esa hora empezábamos a grabar. A veces minutos antes de salir de nuevo al aire la emisora, estábamos grabando todavía, y al que le tocaba continuar el turno seguía ahí como si nada hubiera sucedido".

Cuando parecía que la radio se iba a morir por falta de recursos, la voluntad y la iniciativa la llevaron a puerto seguro. Así lo recuerda Matos:

"En el periodo especial pasamos muchas vicisitudes con los recursos materiales y la tecnología, porque no teníamos absolutamente nada con qué trabajar, nada más que la voluntad del hombre. Aun así nos crecimos y logramos organizar los festivales de la radio que fue algo que llegó a levantar el espíritu en medio de aquellas limitaciones que teníamos.

Surgen en el año 93 con el objetivo de reconocer el trabajo de los realizadores radiales y elevar la calidad de la programación. Pero después del primero que desarrollamos en la casa de la cultura de la ciudad cambiamos completamente la concepción. Decidimos llevarlo a la montaña para propiciar el intercambio entre los trabajadores de la radio y los campesinos. Una vez al año durante tres días, de jueves a domingo, vivíamos y dormíamos en sus casas, compartíamos su vida y su trabajo. Las mañanas eran para trabajar en el campo, las tardes para grabar programas de radio y hacer seminarios y talleres, y por la noche la recreación. Es decir, había trabajo, capacitación y diversión al mismo tiempo. Creo que se estuvieron desarrollando hasta el año 2003".

Corazón en sonrisa

Mauricio estuvo por más de 20 años ligado a la radio, Eugenio y Matos, poco más de diez. En algún momento sus historias se cruzan, en otro corren paralelas en el tiempo, pero juntas alcanzan un punto de coincidencia.

"A mí la radio de verdad me flechó. Yo aún la añoro", dice Mauro, como lo conocemos quienes trabajamos alguna vez con él.

En un sillón de su casa, inquieto y vivaz, Eugenio enfatiza que "Hay una cosa… el trabajo de la radio es como si te metiera en la sangre, le coges un cariño que más nunca se te olvida. ¡Mira que hace años que yo salí de la emisora y todavía la siento como si fuera mía!".   

A Matos le "hizo conocer la vida desde otro punto de vista. Mientras estuve en condiciones de hacerlo, a la radio le di todo lo mejor que pude de mí, y me siento feliz de haberlo hecho".

Y en todos, la complacencia tiene la forma de una sonrisa.

  • Elayne
    Interesante trabajo y necesario. Felicidades a todos!
    2019-02-25 16:46:16
    Responder
  • Richard

    Buena manera de contar. Y de hacer.

    2019-02-25 12:18:58
    Responder
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