Desde la comunidad, hacemos Cuba

  Desde la comunidad, hacemos Cuba

En conteo regresivo

23/02/2019 15:09 Arelis Alba arelisac@enet.cu 394
Votos: (3)
Conteo regresivo para referendo constitucional en Cuba Foto: Montaje fotográfico
Conteo regresivo para referendo constitucional en Cuba Foto: Montaje fotográfico

La Constitución de 1976, hasta hoy vigente, es un viejo traje que ya no nos sirve a los cubanos. Hay que renovarlo. La nueva hechura no se puede ajustar por igual a más de 11 millones de personas. A unos nos quedará un poco ceñido; a otros, muy holgado. Pero nos sirve a todos.

No es una de las más avanzadas del mundo. No se adelanta a su tiempo. Algunos nos quedamos con ganas de que así fuera. Pero sí es mucho más progresista que la que ahora tenemos.

La nueva constitución refrenda 70 derechos económicos, sociales, políticos y civiles a sus ciudadanos. Algunas constituciones del mundo, unas pocas, reconocen un mayor número de derechos, pero la mayoría se queda por debajo, incluyendo la de casi todos los países altamente desarrollados, considerados la meca de la democracia. Y si la comparamos con la que ahora tenemos, la diferencia es sustancial.

¿Se quedaron algunas aspiraciones y planteamientos de la ciudadanía fuera del texto final? Sí. En una constitución, como en la vida, es casi imposible tener todo de una vez. Se respetó el criterio de las mayorías en la mayoría de los asuntos puestos a consideración. En otros se fue a contrapelo, o simplemente no se aceptaron las propuestas. Quiero pensar que unas por ponerle una zancadilla al progreso sociopolítico del país, y algunas quizás, por estar demasiado adelantadas a un contexto donde tiempo y lugar marcan la diferencia. En todos los casos vale tener en cuenta lo complicado que resulta aunar criterios, llegar a una fórmula mediadora.

En cuanto a la familia y el matrimonio, por ejemplo, se propone una solución conciliadora que ha dejado insatisfechos a muchos en ambos bancos. Si bien destierra el matrimonio igualitario, reconoce otros tipos de familia. En extremos opuestos unos y otros insisten en voltear la bandeja de su lado sin intentar ir al centro donde se ha creado un espacio para todos desde lo preceptuado en una norma jurídica general que se materializará en otras regulaciones posteriores, las que vendrán que ser, necesariamente, parecidas a su tiempo. No instaura el matrimonio igualitario, pero tampoco lo niega, así que el próximo Código de Familia tendrá que pronunciarse al respecto, y si en este tampoco aparecen en el futuro reflejadas las aspiraciones de adeptos y detractores de las nuevas formas de organización de la familia y las relaciones de pareja, al menos no habrá que votar una nueva constitución cuando se decida cambiar en una u otra dirección.

El dilema es simple. Si aprobamos la nueva constitución tendremos la posibilidad futura de matrimonio igualitario -y remota, a juzgar por las cotas que pone el nuevo texto al futuro Código de Familia, el que será sometido a igual proceso de consulta y referendo popular-. Si no aprobamos la nueva constitución y nos quedamos con la vieja del 76, tendremos solo matrimonio entre hombre y mujer, pero nos quedaremos huérfanos de muchos otros derechos que ahora son amparados.

En última instancia, matrimonio y familia no es ni lo único, ni lo más importante que regula la nueva constitución. Muchos otros asuntos decisivos en nuestra vida personal, familiar y social están en juego. Hay que ser suficientemente responsables y maduros para evaluar y tomar una decisión que involucre votar todo el texto en su conjunto, y no algunos de sus artículos en particular.

La nueva constitución no es perfecta. Ninguna lo es. Es más bien el reflejo de un tiempo y un lugar concretos, en hechos y en aspiraciones. El proceso previo nos ha movido hacia la búsqueda de un ideal individual y colectivo que no vamos a alcanzar ahora. Pero eso no tiene que significar resignación o renuncia. Es solo un paso en el camino hacia la sociedad inclusiva y plural, perfectible siempre, a la que aspiramos.

No voy a sugerirle que vote sí a la pregunta: ¿Ratifica usted la nueva Constituciónde la República? Es una decisión personal y la Ley le da el derecho de hacerlo en forma directa y secreta. Pero sí que medite bien, ahora y antes de colocar la cruz sobre la casilla en blanco. Se define no solo el futuro del país, también el suyo, el de su familia y el de varias generaciones más de cubanos.

No es una determinación que debe manejarse a la ligera, sin pensar mucho o dejándose guiar por la última campaña política a favor o en contra que escuchó, o por la que simpatice más. Porque no es cuestión de simpatías sino de evaluación consciente. Es un fallo personal con una implicación colectiva. Aunque jurídicamente no tiene que rendir cuentas de su voto ante nadie, moralmente esa decisión lo encadena al destino de toda una nación.

En lo personal no es la constitución que soñé para mi país. Se queda por debajo de mis aspiraciones. Pero tengo que reconocer y respetar que se trata de una obra colectiva que apuesta por el consenso. Así que mi decisión ya está tomada ¿Y la suya?

  • Richard

    Muy buen texto. Debiéramos tener muchos así.

    2019-02-24 07:51:47
    Responder
Normas de publicación:

RadioBaracoa se reserva el derecho de publicación de los comentarios.

No se verán textos denigrantes, ofensivos, difamatorios, fuera de contexto o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.

Recomendamos brevedad en sus opiniones.

Audio en Tiempo Real