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Juntas por el bien de La Primada de Cuba

20/01/2019 09:16 José LLamos Camejo 311
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Proceso productivo en la Fábrica de Conservas, en Baracoa Foto: José LLamos Camejo
Proceso productivo en la Fábrica de Conservas, en Baracoa Foto: José LLamos Camejo

Representan a empresas distintas, pero enlazan a la misma cadena de producción. La fábrica de conservas y el Centro de Gestión-Extracción de Aceite de coco, de Baracoa, están juntas y andan revueltas, más por las metas comunes y por el constante ajetreo laboral de sus colectivos que por el hecho de compartir espacios contiguos, delimitados por una delgada cerca perimetral.

Después de cruzar el puente sobre el Macagüanigüa, medio kilómetro más al norte de la Ciudad Paisaje, a un costado del vial que conduce a Moa, se advierte la mezcla de ambientes sonoros que envuelve a las dos entidades. Pero, si aguza olfato y oídos, el visitante acaba por distinguir entre una y la otra: de un lado, olores apetecibles y el incesante jadeo de unos aparatos que –sabrá después el recién llegado– son modernos. Del otro, sucesivas descargas ¿de un fusil AKM? hace vibrar al inmueble.

Metamorfosis

Y es que, para ser eficiente, la extractora de aceite de coco decidió echarles mano a equipos modernos, cuyos soportes van incrustados al piso; allí encontré a dos obreros cubiertos de polvo, aferrados a un martillo neumático, tan inmersos en su tarea que nadie es capaz de arrebatarles palabras. Uno de ellos sostiene los manubrios del aparato. La barrena descarga su rabia en el piso, y el operario, aferrado a ella, parece convulsionar. Las perforaciones son varias, alcanzan más de un metro cuadrado de ancho y su profundidad es mayor todavía.

Una de las máquinas que integrarán la nueva línea productiva en la extractora de aceite de coco de Baracoa

Transportes, equipos, materiales de construcción y trabajos para acondicionar el inmueble, forman parte de la inversión que asciende a 5 millones 400 mil pesos (un millón 900 mil en divisa convertible), cuyo final y entrada en explotación le debe al menos doce meses al calendario.

La demora, según Juan Romero Matos, especialista de producción de la empresa, obedece a tardía entrega de acero, cemento y otros materiales; “la totalidad de los equipos míralos ahí, ya están en nuestras manos”, acota Juan, mientras sus ojos recorren el amplio local repleto de novedad tecnológica.

Un horno deshidratador, un extractor de humedad, un sistema de extracción por expeler, y otro de despacho automatizado, figuran entre los aparatos, estructuras y componentes metálicos de los más variados tamaños y formas, que impiden transitar el recinto.

Romero Matos anuncia que la extractora de aceite de coco de Baracoa se pondrá en marcha definitivamente en diciembre, cuando, según él, “toda la tecnología productiva estará renovada, incluidos los siete hornos malayos del municipio. Se instalarán tres líneas de producción”, aclara el especialista: “la de extracción, procedente de China, y las de beneficio y deshidratación, adquiridas en Italia”. 

En cada cavidad será empotrado el pedestal de un equipo nuevo

Augurios

 

Con la inversión en curso, la fábrica de aceite de Coco de Baracoa duplicará y diversificará, tanto el potencial productivo como la calidad de las producciones, al tiempo que humanizará el trabajo en un 80 por ciento del proceso, sostiene Alexander Laffita Columbié, especialista de desarrollo industrial del centro.

                                                                                                                                

El moderno equipamiento permitirá realizar hasta tres refinaciones y situarlas en dosis pequeñas en la red comercial, ya que, bien refinado, el producto adquiere mayor valor, en tanto puede incorporarse a la dieta de las personas, además de su empleo con fines medicinales.

 

Por otro lado -añade Alexander-, al desaparecer los hornos malayos con la renovación tecnológica, no será necesario quemar ni carapachos ni la concha del coco (estas últimas engrosarán la materia prima del carbón activado en la planta destinada para esos fines), por lo que dejaremos de enviar a la atmósfera entre 120 y 150 toneladas de contaminantes cada año.

                                                                                                   

Laffita saca cuentas desde la calculadora del celular: “mira, con la tecnología actual, por cada cien toneladas que procesamos, se pierden 18 mil litros de agua de coco. Con la renovación tecnológica, una parte de esa agua se utilizará en la producción de vino y vinagre, y el resto, junto a otros residuos crudos del proceso fabril, se convertirá en alimento animal. Es decir, ganancia neta en todos los sentidos”.

                                                

A la conversación se suma Eduardo Zorrilla, director del centro, para aclarar que, durante el período en que se ejecutan las inversiones, cuando fue necesario, los trabajadores se incorporaron a la extracción de tablas de palmas y madera de cocoteros, y a la actividad de conservación de suelos.                                                                                  

 

El ingeniero Juan Romero Matos, especialista de producción, afirma que instaladas las tecnologías, la fábrica elevara el potencial productivo hasta 2 mil toneladas de aceite de coco por año.

 

Anunció la posibilidad de que a Suchel Camacho S.A, principal cliente del centro, se sume otra empresa ubicada en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, interesada en adquirir aceite de coco y ratificó que ya están plantadas de cocoteros las áreas que respaldarán, en cinco años, la demanda de materias primas del centro.                                                                        

 

Tramo de la nueva línea productiva incorporada a la fábrica de conservas de Baracoa

La Primada después del Matthew                                                                                  

El huracán Matthew golpeó sin piedad, pero La Primada, nombre que identifica a la fábrica de conservas de Baracoa, retornó con mayor variedad y vitalidad productiva, consecuencia de los equipos adquiridos en México, Italia e India, lo cual posibilitó el montaje de una moderna línea de producción.

La inversión implicó modificar el local y permitió incorporarle el procesamiento de frutas tropicales, opción que permite mantener el ciclo productivo a lo largo de todo el año.

Henri Martínez Cala, administrador de la fábrica, explicó que la etapa de puesta en marcha y ajuste se prolongó julio del 2018 y aseguró que a partir del segundo semestre del año anterior mejoraron todos los indicadores productivos y de eficiencia.                                                                                                                                                                               

“Gracias a esa evolución cerramos el año con 143 toneladas de alimentos destinados a la población, a los centros de salud y de consumo social –afirma–, no es lo máximo, pero son volúmenes de productos que el país no tuvo que importar”.

Con capacidad para procesar cuatro toneladas por día (2 de cocos y 2 de frutas), y el entusiasmo visible de sus 25 trabajadores, casi todas mujeres, La Primada elevó a 180 toneladas de alimentos su compromiso productivo del año en curso. Una meta realizable mientras dispongan de materia prima.                                                                                                                  

Horchata, crema, leche, y masa de cucurucho, figuran entre los derivados del coco que podrá elaborar en el establecimiento, además del producto rayado en almíbar, aunque en todos los casos, y aún por los estragos del Matthew sobre el árbol de los cien usos, la fábrica estará limitada.

El coco continúa como la principal línea productiva del centro, más, la renovación tecnológica les permite extraer mermelada natural y concentrada, de diferentes sabores. En ese ajetreo encontré a un grupo de mujeres en el interior de la planta, separando corteza y extrayéndole el néctar a las naranjas. Eran las cuatro de la tarde, pero estas cubanas parecen inmunes al cansancio, además de cocos y frutas, ellas conservan un deleitoso entusiasmo.

Fuente: Venceremos

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