Matthew y una crónica a destiempo

08/10/2018 11:15 Richard López Castellanos richard@cmdx.icrrt.cu 236
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 Daños de Matthew en el malecón de Baracoa  Foto: Miguel Ángel Sánchez Pineda
Daños de Matthew en el malecón de Baracoa Foto: Miguel Ángel Sánchez Pineda

Sería mejor olvidarlo, pensar que nunca pasó y que no hubo aquí un fenómeno natural que lo trastocó todo y quedó en la psiquis de la gente como un gran trauma. Sería ideal, pero también irresponsable y, después de todo, imposible.

Matthew está en mi memoria como un vendaval que esperé desde cerca del mediodía del 4 de octubre de 2016 atrincherado donde trabajo cuando todavía el ciclón no era viento ni lluvia. En la tarde vi caer una pared casi frente a la emisora, y llegada la noche el ruido del aire se me antojaba dantesco al suponer lo que vendría.

El día siguiente dibujaba el desastre que arruinó el fondo habitacional de Baracoa, pareció quemar la vegetación, derribó miles de palmas y cocoteros, destrozó la agricultura y derrumbó el puente sobre el Toa como un niño tumba un juguete.

Cuando los periodistas de La Voz del Toa pudimos reportar los sucesos ya teníamos casi 20 horas al lado de las computadoras, sumergidos en las redes sociales o en la redacción de textos que hicieron nacer las dos primeras crónicas antes de finalizada la fatídica noche anterior.

Recuerdo haber sentido que la emisora era un cuartel, y que la fuerza periodística se sobreponía a la tensión laboral, la inquietud de no saber la suerte que corrían el hogar y la familia, la escasez de alimentos, el cansancio y el desafío de informar para todo el mundo como si fuéramos un potente medio de prensa.

"Ese fue el clímax periodístico en toda la historia de un medio informativo baracoense, ¿no?", me comentó luego una amiga desde Italia, y recordó que el huracán también fue el mundo entero en ansias por el rincón que es Baracoa y por el humilde centro de comunicación del que se nutrían con inmediatez y fiabilidad la CNN, El País o Le Monde.

Para nosotros, en tiempo real, el mundo era otro. Las personas vivían su pesadilla, sabían las de otros, y mientras intentaban asimilar lo acontecido y agradecían una vez más el milagro de la vida, hubo quienes se preguntaron dónde estaban Dios y su misericordia cuando aquel acabose.

Yo supe de mi humilde casa al segundo día de pasar el fenómeno, cuando como resistiéndome a verla traspasé la portería y me turbó lo visto: buena parte de las tejas de zinc del techo y de la  madera que sostenía la cubierta habían volado hasta delante del portal, creando un impensado efecto de dispersión y torcedura.

No puedo decir que se me congeló el alma. Sería cursi, y tampoco describiría lo que fue verse despojado de la seguridad del lugar donde había dormido hacía poco más de 48 horas en una noche tranquila y, a pesar de los avisos y las condiciones meteorológicas, sin presagio de catástrofe.

Matthew todavía duele. Es lo no recuperado, lo muchísimo por hacer para las familias, lo baldío de querer vivir sin él aún cuando la vida sea el sol que soñamos como luz. Lo dice esta crónica a destiempo, que es la más oportuna.

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  • Richard

    Gracias por su comentario, Elayne. Ahora puedo entender mejor, -nunca saber-, la inquietud de ustedes en aquellas angustiosas horas. El huracán Matthew parecerá una huella eterna en la historia de los ciclones en territorio de Baracoa y en la provincia de Guantánamo.

    2018-10-16 14:24:52
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  • ADAIS CABRERA
    MUY BUENA CRONICA, PARA HABLAR DE MATTHEW TODO TIEMPO ES BUENO. TODOS SEGUIMOS DE CERCA TODO LO ACONTECIDO TRAS SU PASO , HOY NOS RECONFORTA VER COMO POCO A POCO SE LEVANTA BARACOA.
    GRACIAS AL  PERIODISTA RICHARD LOPEZ POR MANTENERNOS INFORMADOS
    2018-10-11 11:27:19
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  • Elayne

    Excelente crónica! Recuerdo el desespero de nosotros acá en la ciudad de Guantánamo cuando pasamos varias horas, interminables, angustiosas, sin poder comunicarnos con uds. Acá tampoco dormimos, buscando la manera de saber, de obtener alguna señal... Luego las primeras imágenes, dantescas, terribles, que aún duelen y si, también se me congeló el alma (aunque pueda sonar cursi...)
    Después, las primeras labores de recuperación de los servicios básicos y todo lo demás que uds han logrado ir haciendo, levantando como dignos guerreros que son.
    Mis respetos y admiración para uds en la radio, a los muchachones de Primada y pa´lante!
     

    2018-10-11 10:39:40
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