Matarile

18/12/2017 11:39 Richard López Castellanos richard@cmdx.icrt.cu 217
Votos: (5)
Portada del libro Matarile, de Guillermo Vidal  Foto: RadioBaracoa
Portada del libro Matarile, de Guillermo Vidal Foto: RadioBaracoa

Un libro puede ser bueno si dos de los escritores más destacados de un país lo evalúan y acuñan una crítica literaria como alabanza; si nos fijamos en el nombre del autor; si por cualquier razón asegura buena venta.

Pero un libro no es bueno hasta que se lee, por aquello de que cada lector lo hará suyo solo a conveniencia según lo satisfaga, lo tiente a mantenerlo en las manos, lo inste a seguir con los ojos en la pantalla de un monitor. 

La novela Matarile, del narrador cubano Guillermo Vidal, no  impresiona ni por la demostrada calidad del autor en obras anteriores ni por la promoción que se le haya hecho, sino por la originalidad y la poesía de su texto, muestra asociada al éxito creativo.

Estructurada en la mayor parte de sus 195 páginas como una inmensa columna de palabras, relacionadas entre sí de forma que el personaje principal dice y se responde, la obra en cuestión es un viaje a través del recuerdo, la introspección, la nostalgia y, al final, lo definitivo.

En lo referente al contenido de este título sobresalen la vida provinciana, el comportamiento adolescente, el régimen del servicio militar obligatorio de los años 60 del siglo pasado y el impacto social de la histórica salida de cubanos hacia los Estados Unidos para residir en aquel país. 

Toño, el desequilibrado protagonista, lo expone todo en monólogo, muchas veces a manera de preguntase por qué la realidad es como es y no menos molesta, desafiante y falta de sentido, lo mismo si quieres apegarte al mundo que si quieres distanciarte de él.

Cuando se ha leído Matarile, parecen razonables las tres ediciones del volumen en el transcurso de catorce años, como razonables parecerían las opiniones de quienes lo celebren y las actitudes de quienes deciden con recelo lo que publican las editoriales del país.

Claro, es mi opinión y lo mejor es que cada cual tenga la suya, una posibilidad viable si se acude a la librería de Baracoa y se sale con la que quizás sea la obra más irreverente y valiosa de Guillermo Vidal.

  • Richard

    Inteligente reflexión, César. Gracias a ti por el comentario.

    2018-01-01 09:33:20
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  • César

    En verdad el personaje da la impresión de ser desequilibrado; pero sospecho que solo es en apariencia. Más bien es una estratagema del autor para que las letanías de Toño se instalen en nuestras mentes con naturalidad y a alta velocidad, confundiéndose con nuestras propias divagaciones y vivencias, deseos y preocupaciones. Acaso el texto sea una de las más logradas representaciones de la subjetividad en crudo de varias generaciones cubanas. Gracias, Richard, por el certero modo de entender Matarile; aunque falta aun por decir.

    2018-01-01 00:28:05
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