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Baracoa es una región histórica excepcional

01/06/2009 18:50 Richard López Castellanos richard@cmdx.icrt.cu 805
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Ivette García González, Doctora en Ciencias Históricas

La Doctora en Ciencias Históricas Ivette García González es hoy quizás la persona mejor informada sobre Baracoa, luego de más de una década de intenso estudio sobre la región. Su tesis de doctorado fue titulada “Baracoa: formación de una región histórica en Cuba”. Dotada de las grandes pasiones necesarias a un verdadero investigador, Ivette se confiesa enamorada de un paraje distante casi mil kilómetros de La Habana, su lugar de residencia y trabajo, y muy orgullosa de ser distinguida como Hija Adoptiva de la Ciudad Primada.

¿Por qué es Baracoa centro de sus ambiciosas investigaciones?
En principio porque hace años, mientras revisaba lo escrito sobre la provincia de Guantánamo, me percaté de que el territorio tiene dos regiones históricas culturalmente diferenciadas: Guantánamo y Baracoa. Entonces, al tratar de hacer la historia de la primera noté que la de Baracoa no podía explicarse en detalle, y como me especializaba en investigaciones regionales decidí conocer un lugar necesitado de estudiarse a profundidad, que además tiene particularidades muy notorias. También me estimulaba a hacerlo la historiadora de Santiago de Cuba, y el gran desafío que representaba tratar de investigar desde La Habana un lugar como este. Finalmente, fue y es una empresa muy gratificante. A eso dediqué once años de mi vida.

¿Qué impacto han tenido esos estudios en las instituciones científicas cubanas?
Han sido muy bien recibidos. Pero también en el exterior, porque Baracoa es conocida hace años en medios académicos de varios países, debido en parte a que el resultado de mi trabajo no ha sido engavetado, sino llevado a auditorios de personas dedicadas a la investigación histórica, que hacen licenciaturas, maestrías y doctorados. Investigadores latinoamericanos aprovechan elementos del estudio de Baracoa que les sirven para acometer el de otras regiones.

¿Cuándo y cómo se enamoró usted de esta tierra, al menos como lugar de estudio?
Vine aquí en el año 1995, en circunstancias muy difíciles. Estaba embarazada de mi hijo más pequeño, y las condiciones favorecían más bien que yo me arrepintiera de querer comenzar la investigación. No había información documentada, salvo la que ya conocía de Ernesto de las Cuevas, pero me absorbió la magia de Baracoa. Antes de venir estaba convencida de que con el estudio de la región podía aportar algo a la historiografía nacional, que es a lo que aspira todo historiador. Pero necesitaba pasión para una investigación tan compleja, y eso me lo reportó el primer viaje a Baracoa. Me conquistó el verde, me conquistó el aire, me conquistó sobre todo la calidad humana y las peculiaridades de la gente de Baracoa. Escuché mucho a la gente, y sobre todo me llamó sobremanera la atención su sentido de pertenencia.

Usted dice que los baracoesos la conquistaron. ¿Qué tienen para haber logrado algo así?
A mi modo de ver, el orgullo de pertenecer a una región como esta. Quizás influya el hecho de vivir en un pueblo terminal, al que se viene para estar y no para seguir de paso. La gente tiene las cualidades digamos más bonitas, más reconocidas del cubano y del oriental en particular: la hospitalidad, el orgullo, creo que también una mezcla de refinamiento con lo popular, esa mezcla que lo hace a usted sencillo, a la vez que es culto y no deja de ser popular. Esas cosas en Baracoa uno las respira, las siente todo el tiempo. Además, se disfruta mucho la autenticidad.

¿Qué cree usted necesario para que la Primera Villa de Cuba sea, en conocimiento público, más de lo que es?
Es muy importante que se publiquen y se estimulen las investigaciones sobre la región, y que los resultados se incluyan en la enseñanza de la historia a todos los niveles, incluso en las universidades, ahora que hablamos de universalización. Baracoa aún es lejana hasta para los orientales, y algunos la ven como si fuera el fin del mundo. Entonces hace falta que, además de conocerse por su chocolate, su coco y su Yunque, se conozca en su problemática. Así habría un sentido no solo de identificación, sino de solidaridad y hermanamiento con esta región, que tanto ha aportado a nuestra cultura y nuestra nacionalidad. 

Si al concluir esta entrevista alguien le pregunta  qué es Baracoa en Cuba, ¿qué respondería?
Creo que Baracoa es en nosotros –y no porque haya sido la Primera Villa-, una región excepcional, que demanda y requiere mucho compromiso de los cubanos para que pueda dar todo de sí.

Y, ¿hasta cuándo tendremos a la Doctora Ivette García González vinculada  a Nuestra Señora de la Asunción?
Figúrate, he contraído compromisos casi de por vida. Hice mi tesis de doctorado sobre esta región y he traído para instituciones locales trabajos míos o de otros autores sobre ella. También escribo dos libros sobre Baracoa, me propusieron colaborar en la prevista existencia de un Museo del Cacao, y tal vez ayude a preparar un curso en la ciudad para definir líneas de investigación y organizar el trabajo científico. Definitivamente, respecto a ustedes, solo me falta entrar al club del baracoeso ausente. Estoy en La Habana, pero muy cerca de aquí.

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