Un libro esencial para Baracoa
Si en algún momento se dijo que sin azúcar no había Cuba, hace mucho sin cacao no hay Baracoa. El llamado “alimento de los dioses” identifica a esta región desde que despunta en su economía en 1688, y el chocolate es hoy esencia en las tradiciones culinarias y la espiritualidad de los baracoesos.
Pero, nuestro cacao había quedado en referencias, resultados productivos, perspectivas y alabanzas, cuando no en preocupaciones por mermas productivas, hasta que aparecieron publicaciones con estudios en profundidad del fruto que junto al coco y el café constituyen pila
res de la agricultura y la imagen de la localidad.
La más atractiva de esas obras se titula Baracoa, Cuna del cacao de Cuba, y se hizo pública durante una presentación especial en medio de las acciones culturales de conmemoración por el medio milenio de la primera de las villas y ciudades cubanas, acaecido el pasado 15 de agosto.
El libro destaca en su portada la autoría del historiador de Baracoa, Alejandro Hartmann Matos, y del reconocido fotógrafo cubano Julio Larramendi Joa, aunque para el texto fue imprescindible también la contribución de la antropóloga Niurka Núñez González, y el aporte de colaboradores como Urbano Rodríguez, el llamado Rey del Cacao en este territorio, y otras personas muy vinculadas de diversas formas a la promoción e imagen de la bellota.
Vale señalar que Hartmann y Larramendi laboraron antes de conjunto en la obra Baracoa de Cuba: la Ciudad Primada, una edición de lujo publicada por Caja Madrid y distribuida aquí entre instituciones, personalidades y trabajadores asociados a la promoción cultural y el arte.
Esta vez el libro más llamativo que se haya escrito en Cuba sobre el cacao por su edición, contenido y fotografía responde al objetivo básico de reflejar a los cacaoteros y la influencia que ejerce en ellos su trabajo, elementos con que conforman un estilo de vida con sucesivos rituales.
Patrocinado por la embajada de
l Reino de Bélgica en la Mayor de las Antillas, el volumen reseña en casi 350 páginas y siete capítulos la historia del producto a partir del cual se elabora el chocolate, desde su primera localización en tierra de los mayas, hasta su llegada a Europa, Cuba y Baracoa, así como la impronta del mismo en la región mayor productora hoy del rublo en este país.
La
anterior afirmación se respalda con una muestra a través del cultivo, el paisaje cultural, comidas, dulces y bebidas con cacao, tradiciones laico religiosas, manifestaciones músico-danzarias, la literatura, el arte en general, la ruta del fruto trazada en Finca Duaba y las proyecciones en el mercado, entre otras referencias.
Pienso que reseñar esta publicación puede distinguirse con la consideración de que marcará un antes y un después en la promoción y difusión, a todos los niveles, de la cultura del cacao en Cuba, como se sostiene en el prólogo.
Baracoa, Cuna del cacao de Cuba será carta de presentación para conocer acerca de la plantación y el producto gracias a los cuales degustamos el legendario chorote, que de “alimento de los dioses” pasó a ser una bebida para “endiosarse” en la rutina.
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