Historia de Baracoa

19/02/2009 11:28 Arelis Alba Cobas 9400
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Llegada de los colonozadores a Cuba

El almirante Cristóbal Colón llega a Baracoa el 27 de noviembre de 1492. Encuentra aquí una naturaleza plena de belleza, una población amable y desarrollada descendiente de los aruacos, y una elevación que describe en su diario como “montaña alta y cuadrada que parecía isla”.

El 15 de agosto de 1511 Diego Velázquez funda en un puerto de la costa norte oriental  que los indígenas llamaban Baracoa -“existencia de mar” en lengua aruaca- la villa “Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa”, primera población española en la isla. Varios factores determinaron que iniciara por este punto de la geografía cubana la colonización de la Isla. El Adelantado fija aquí su residencia y la declara capital política. Nombra alcaldes que ejercieran la justicia civil ordinaria y un Alguacil Mayor. Establece la institución de Ayuntamiento para el cuidado y fomento del pueblo. Le da el título de ciudad de Baracoa (Escuchar en audio programa Baracoa ecléptica y colonial)y la hace capital del gobierno eclesiástico erigiendo el primer obispado que tuvo Cuba (Escuchar en audio programa La primera iglesia de Cuba).

Cacique Hatuey en la hogeraHatuey, indio venido de tierras dominicanas para advertir a los nativos de Cuba y mostrarles el camino de la lucha contra los conquistadores, debió ser quemado no lejos de estas tierras. Su ejemplo sirvió de acicate a la rebeldía. En 1514 un cacique baracoense se alza tomando como refugio las intrincadas sierras de la región. Guamá fue, hasta 1534 en que fue asesinado, un látigo vengador de todas las injusticias cometidas contra los suyos.

En 1515 se transfiere la capital política, económica y religiosa hacia Santiago de Cuba. Queda a partir de entonces Baracoa sumida en un período de olvido en el cual fue fácil carnada de los ataques reiterados de corsarios y piratas.

A partir de la primera mitad del siglo XIII, por decresión real, se establece el sistema defensivo de la ciudad, motivado por el desarrollo del corzo y la piratería y sus incidencias comerciales, así como el acrecentamiento de las rivalidades entre España e Inglaterra. Entre los años 1739 y 1742 se levantan tres importantes fortificaciones: el Fuerte Matachín, en la parte sureste de la ciudad; el Fuerte de la Punta, en la norte; y el Castillo de Seboruco, al suroeste.

 


Presencia Francesa en Baracoa

A finales del siglo XVIII llegaron a Baracoa, huyendo de la Revolución Haitiana, más de cien familias francesas en sucesivas oleadas hasta 1804. Ellos, entre las múltiples influencias que dejaron en esta tierra, incentivaron la producción de miel y la producción de raspadura de azúcar de caña, introdujeron nuevas técnicas para el cultivo del café -planta extendida por ellos en Cuba- y la extracción de aceite de coco, así como la explotación del banano; lo que propició a la región un moderado auge económico.

Escudo de BaracoaPor orden de la reina María Cristina de Habsburgo y Lorena le fue conferido a la ciudad de Baracoa su escudo el 20 de septiembre de 1838. "OMNIUN CUBE URBIUM EXIGUA TAMET SI TEMPORE PRIMA FERENS" rezan las palabras escritas en su extremo inferior, apretada expresión que resume una esencia: "Aunque pequeña entre las ciudades de Cuba, eres sin embargo la primera en el tiempo".

Algunos acontecimientos anunciaron en Baracoa el preludio de la guerra de independencia.  En 1852 Carlos Manuel de Céspedes fue deportado a esta ciudad por resolución del Capitán General de la Isla, donde permaneció cinco meses. Baracoa es tierra de históricos desembarcos, incluso antes del inicio de las luchas libertarias. En 1854 trata de desembarcar por estas costas una expedición organizada y dirigida por De´ Strampes, la cual se frustra finalmente por una delación.

Desembarco de Maceo por playa DuabaLa legendaria figura de Antonio Maceo está indisolublemente ligada a la historia local. En 1876 y 1877, casi al finalizar la Guerra Grande, dio muestras de su pericia militar durante la toma de los poblados de Sabanilla y Baracoa, respectivamente. Su desembarco para reiniciar la lucha independentista casi veinte años después se produce por costas baracoenses, en la zona de Duaba, el primero de abril de 1895. El Alto del Pino, a unos pocos kilómetros de la ciudad, fue su primer combate victorioso en la Guerra del 95.

Acontecimientos importantes de esta etapa son las expediciones de los generales Francisco Sánchez el 18 de agosto de 1895, y Calixto García el 24 de marzo de 1896.


Entre las personalidades que estuvieron vinculadas al proceso histórico local durante el siglo XIX hay que mencionar la Coronel Tomás Cardoso Fuentes, destacado mambí que participó en varias acciones militares en Baracoa y otras regiones de Oriente durante las tres guerras; los Coroneles Hipólito y Adriano Galano, figuras sobresalientes de la última gesta; el Coronel Félix Ruenes, el más destacado jefe mambí baracoense, quien tuvo la responsabilidad y el privilegio de hacer los primeros contactos con Maceo, Martí y Gómez; y la Capitana Luz Palomares, quien supo ganar los grados con su brava actitud en el enfrentamiento a las tropas españolas.

Baracoa - Barrio La PlayaAl concluir la Guerra del 95 el país entra en la etapa de la seudorrepública. La depauperación económica, política y social que experimenta Baracoa se ve agravada por la secular incomunicación y el olvido a que estuvieron relegadas estas tierras, región que llegó a conocerse como la “Cenicienta de Oriente”.

El guineo constituyó la fuente más importante de la economía baracoense durante las cuatro primeras décadas del siglo XX. Cuando las compañías norteamericanas deciden trasladar su campo de acción hacia otras zonas más lucrativas de Centroamérica, la economía del territorio sufre un fuerte golpe y entra en una etapa de crisis prolongada que se extiende hasta 1959.

El 27 de noviembre de 1958 el Ejército Rebelde entra victorioso en la ciudad de Baracoa. Comienza, a partir de entonces, una nueva etapa de desarrollo económico y justicia social. Durante  más de 40 años no ha faltado el enfrentamiento con la contrarrevolución interna y externa, enfurecida por los logros alcanzados. A partir de 1961 y hasta 1970 los baracoenses hicieron frente a 16 infiltraciones que ocasionaron la muerte de valiosos combatientes de su pueblo. Dieciocho de sus hijos abonaron con su sangre otros suelos del mundo.