Cultura en Baracoa

19/02/2009 07:00 Arelis Alba Cobas 9807
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En la zona de Baracoa la cultura aborigen agroalfarera alcanzó un gran desarrollo. Cincuenta y cinco sitios arqueológicos diseminados por toda la costa han permitido obtener abundante información sobre esos asentamientos poblacionales.

Entre los siglos XVI y XVII Baracoa se vio acosada continuamente por corsarios y piratas, e incluso saqueada e incendiada. Esta situación determina que se emprenda la construcción de un sistema defensivo que se ejecuta, en lo fundamental, entre 1739 y 1742.

En las postrimerías del siglo XVIII llegan a Baracoa más de cien familias francesas huyendo de la Revolución Haitiana. La influencia de la emigración francesa pronto se hizo sentir en la cultura local.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se produce en la ciudad de Baracoa un incipiente florecimiento cultural que se manifiesta en la aparición de sociedades, liceos, casinos, la primera imprenta y el primer periódico local, la celebración de actividades relacionadas con el teatro, la música (Escuchar en audio programa La voz del alma sobre la música lírica en Baracoa), la literatura, la filosofía; y la conmemoración de forma espléndida del cuarto centenario de la llegada de Colón.


El aislamiento de Baracoa con el resto del país propicia, paralelamente, que el campesino mantuviera, en las zonas más intrincadas, sus costumbres y su cultura; y ésta nos llega hasta hoy en su forma más pura. Baracoa conserva la música y bailes de sus campos, y las tradiciones culinarias ancestrales como manifestación más genuina de su cultura. Es la única región de Cuba que tiene 8 formas de canto y baile autóctonas, 7 de ellas consideradas células primarias o variantes del son cubano.

A partir de la década del 60 del siglo XX, los vertiginosos cambios económicos y sociales que se suceden en Baracoa conducen a la creación de las condiciones ideales para el desarrollo multifacético de la cultura y el arte.

Actualmente existe una docena de instituciones en el territorio, entre ellas museos, casas de cultura, biblioteca, cine, galería de arte, entre otras, las cuales trabajan de conjunto en la promoción de los valores culturales locales y nacionales y organizan varios eventos que convocan a escritores, artistas, investigadores e intelectuales locales y foráneos.

El Centro Histórico de la Ciudad de Baracoa, Monumento Nacional, data del inicio de la conquista, aunque debido a los ataques frecuentes de corsarios y piratas, no quedan construcciones anteriores al siglo XVIII. Es la única de las villas cubanas que conserva su trazado original.

Los baracoenses han fundado su propia escuela pictórica y escultórica, primitivista en esencia. La artesanía adquiere relevancia y características propias.

Baracoa, por sus valores naturales y culturales, clasifica por su singularidad. La tradición oral ha creado aquí un arsenal de creencias donde confluyen mitos, maldiciones, aparecidos, personajes populares -ficticios o reales-, leyendas... (Escuche en audio programas La luz de Yara sobre una leyenda popular y La primera médico de Cuba) pero sin dudas, su mayor tesoro es la gente que habita en ella: noble, amable, amante y orgullosa de lo suyo, apegada a sus orígenes.

En el museo Fuerte Matachín de la localidad se exhibe una muestra representativa, y quienes deseen profundizar en el tema, pueden acudir además a los servicios del museo arqueológico Cuevas del Paraíso (Escuche en audio programa Retorna sobre museo arqueológico de Baracoa).

Muchas de las esculturas aborígenes, pinturas, artesanías y obras de arte que se exhiben en la ciudad recrean ese valioso aporte cultural indígena a la identidad local.

La primera manifestación de la cultura española que llega a Baracoa es La Cruz de la Parra, traída por el Almirante Cristóbal Colón. Aún se encuentra en la parroquia católica de la ciudad y constituye la única reliquia del descubrimiento que se conserva en América. 

La posterior contribución de las culturas africana (Escuchar en audio programa Más allá del cielo sobre el espiritismo de cordón en Baracoa) y francesa a la conformación de la peculiar y distintiva forma de ser del baracoeso también tienen expresiones muy concretas que perduran en el tiempo y enorgullecen a esta tierra donde lo real maravilloso es esencia y distinción.